martes, noviembre 16, 2004

El hombre tranquilo

Probablemente es mi película favorita, por muchas razones, algunas razonables y otras no tanto. Para empezar es una gran película a decir de críticos y demás, aunque esto tampoco tiene gran importancia, pero para mí es además una película que me ha venido acompañando desde que hace años - muchos - la grabara de la tele en el primer video que compraron mis padres (antes esto no estaba tan mal visto, ahora me pondría una denuncia la sgae) Desde entones la he visto muchas veces, doblada, en original, en copia pirata o comprada (que sí que algunos cuando nos gusta algo luego nos compramos el original) hasta casi aprenderme los diálogos de memoria y aún descubro detalles nuevos cuando la veo. Es una película hecha por un tipo que tuvo el poder de decir en un estrado "Hola me llamo John Ford y hago películas de vaqueros" y que la gente le aplaudiese (alguno dirá ahora bah de vaqueros y no seguirá le leyendo este post). Es una película protagonizada por John Wayne (bah de vaqueros lo que decía - pero es tan buena que le gusta hasta a los que no soportan a John Wayne) que hace un papelón y una preciosa Maureen O'Hara no menos brillante. Pues no, no es de vaqueros. Es una película de personas, de personas y de personajes, personajes pintorescos y entrañables. Es una película sobre el amor, el desarraigo, el regreso a las raices, las costumbres, la modernidad ("¡un saco de dormir!") divertida, emocionante... Es una película tan buena que hasta Spielberg copió/homenajeó una de sus escenas en ET (de verdad, ¿cual?. Bah a mi tampoco me gusta spielberg) Pero sería injusto hablar de los protagonistas y no hablar de los "secundarios", con todas las comillas del mundo, el hermano de O'Hara, Victor McLagen, el pequeño Michaleen O'flynn, el reverendo, la viuda, hasta el viejo que está muriendo y se levanta a ver la pelea, hasta el papel más corto merece detenerse en él. Si los personajes son grandiosos no menos lo son las imágenes, como esa escena en la estación en la cual avanza John Wayne cerrando a golpe de orquesta una por una todas las puertas del tren. Tengo que terminar porque el tiempo apremia y podría seguir toda la tarde hablando de ella, si podéis no os la perdáis.

"La Vida es Bella", Roberto Benigni


La película es un cuento infantil y, como todos los cuentos infantiles, tiene sus príncipes y sus princesas. Pero también tiene sus monstruos, porque en todo buen cuento que se precie la crueldad acecha y puede cebarse en cualquier momento con los protagonistas.

La historia se divide en dos partes. La primera es luminosa, con un humor ingenioso y una rapidez de película musical. En ella Guido, un camarero judío que vive en la Toscana, se enamora de una profesora y hace lo posible y lo imposible por ser correspondido. La segunda parte, para no desvelar nada de la trama, se desarrolla en un lugar tenebroso, en la guarida del monstruo, donde reinan los malos. Es un lugar sin ilusión, donde chocarán la realidad con el mundo hasta entonces radiante de Guido, que luchará con sus mejores armas, la imaginación y Schopenhauer, para preservar la inocencia de su hijo.

(Juan Velarde)


Estupenda película que regala una gran lección de optimismo para afrontar las adversidades de la vida. Magistral actuación de Benigni. Una historia llena de realismo a la vez que de magia, salpicada de amor por todas partes. Amor de pareja y amor de padres a hijos. Una historia que nos hará reir con la misma facilidad que llorar. Pero no dejan de ser lágrimas adornadas de una sonrisa llena de esperanza.

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